La Presidenta de la Nación sostuvo que para afirmar la necesidad de sancionar un nuevo código civil, “bastaría con decir que el que tenemos fue sancionado en el siglo XIX y estamos en el siglo XXI”. Recordó que en siete ocasiones anteriores en la historia se fracasó en la sanción de un nuevo código, al tiempo que remarcó que “los argentinos hemos arrastrado durante el siglo XX muchos fracasos”.
La jefa de Estado admitió que “es imposible estar de acuerdo con todas las instituciones, fundamentalmente las que traen mayor debate, las que tienen que ver con los derechos personalísimos”.
Respecto a los aspectos principales del anteproyecto, señaló el referido al tema de la adopción y explicó que se busca evitar que “por artilugios legales, por la imposibilidad de gestación, una persona tenga que sufrir”.
Asimismo, la mandataria pidió a la justicia de familia que trate de acelerar los fallos en materia de violencia familiar. Y pidió exhortó que los medios “traten de limitar” la reiteración de la información sobre estos casos, “porque esto tiende a provocar actitudes repetitivas en las personas”. “Tiene que haber una responsabilidad de quienes informan de evitar situaciones que exacerban la morbosidad y la violencia”, afirmó.
La Presidenta también destacó entre los artículos del nuevo código “la simplificación del divorcio”. Sostuvo que el objetivo es “simplificar este trámite, y no convertirlo en una tortura, para dos personas que han dejado de amarse, o que una de las dos lo haya hecho”. “Así como cuando dos no quieren no hay pelea; tampoco puede haber matrimonio, cuando dos no quieren, tienen que querer los dos”, sentenció.
Cristina Fernández opinó que “todo el derecho de familita tiene que estar primero para proteger a los menores, porque son los que necesitan mayor protección”. “Tenemos que bregar porque los jueces escuchen a los niños en todas las cuestiones de derechos de familia”, enfatizó.
Respecto a los casos de inseminación artificial y a los avances de la ciencia en la materia, señaló que “también tiene que estar contemplado y estar protegido” el derecho a procrear mediante dicho procedimiento. Pero aclaró que en el caso de los embriones fecundados sobrantes, “el anteproyecto va a delegar en una ley del Congreso como va a ser el tratamiento de este tema”.
También subrayó que en el anteproyecto se tratan temas como la gestación sustituta o los contratos pre-nupciales, que ya existen en otros países.
Además, aseguró que se contempla en el anteproyecto “la propiedad de los pueblos originarios”, mediante un “abordaje serio, responsable, porque reconoce en la comunidad la propiedad. Y no permite que se utilice como instrumento de comercio, sino que se utilice como propiedad de los pueblos originarios y no pueda ser arrendada ni alquilada”.
“Debemos constitucionalizar las relaciones comerciales y civiles: darles el sesgo de igualdad y de libertad que campea en nuestra Constitución”, remarcó la Presidenta de la Nación. Y sostuvo que el objetivo es “asegurar la libertad y la dignidad de las personas para elegir en el marco de las leyes su forma de vida”.
La jefa de Estado reafirmó que con el nuevo código se está dando “un salto cualitativo” y se mostró confiada en que “en este año podamos aprobar este nuevo código civil y comercial”.
Pero advirtió que “no vamos a hacerlo con los métodos que se hicieron en el siglo XIX, que fue a libro cerrado”. Y agregó: “En estos 30 días que el Poder Ejecutivo va a tomarse para analizar el proyecto, vamos a enviar un proyecto al Congreso para la formación de una comisión bicameral” que defina la forma de tratar el nuevo código.
“Tenemos una responsabilidad generacional. Somos la generación del Bicentenario, la que debe superar las diferencias que nos impidan avanzar”, consideró la mandataria. En ese sentido, opinó que “debemos abandonar los argentinos las posiciones irreductibles, las posiciones dogmáticas”.
“Yo quiero hablar de un estado constitucional social, democrático y de derecho. Sin sociedad y sin democracia, nunca puede haber derecho”, remarcó Cristina Fernández. Y agregó que “ese derecho debe reflejar los problemas cotidianos que tiene la sociedad”.
La Presidenta afirmó que “es imposible resolver los problemas del siglo XXI con textos del siglo XIX”. Por dicho motivo, dijo que más adelante también se deberán analizar las reformas al Código Administrativo y al Código Penal.
La mandataria se dirigió a los argentinos, al sostener “que se queden tranquilos, que no les metan cosas raras en la cabeza, que se van a sancionar cosas que los van a perjudicar”.
También admitió que puede haber resistencias de algunos credos religiosos a las nuevas normas, pero advirtió: “Debemos aceptar que no todas las personas pueden vivir como yo que soy católica, como José que es judío o como Andrés que es musulmán”.
La jefa de Estado se manifestó “muy orgullosa de ser la Presidenta de un país que aprobó el matrimonio igualitario”. Y concluyó que “sentirse libre es sentirse responsable. Sin responsabilidad tampoco hay libertad. Juntemos todo y hagamos una muy buena norma”.









